DISPARATES

¡Buenas tardes a todos!

Estaba decidiendo el otro día sobre qué escribir cuando de repente me acordé de que hacía poco había estado corrigiendo algo muy gracioso que quería comentar por aquí, así que qué mejor que una nueva entrada sobre… ¡errores divertidos y otras locuras!

Limerick de Edward Lear, sacado de su Book of Nonsense

Esta semana está yendo regular, por eso me parece primordial sacar un hueco para escribir y reírme de las últimas maravillas que he ido encontrado en los últimos meses. Confieso que al redactar este post me estaba riendo tanto que en casa me han preguntado que qué me pasaba. En fin, espero que al menos os gusten tanto como a mí.

Empiezo por mi favorito y el ganador de este nuevo “concurso” de OT (errores de Ortografía y Tipografía):


Ahora me muero por trabajar en un “pescado y patata frita tienda”, es más, creo que a partir de ahora voy a ir diciéndolo así. Por favor, si alguien decide copiarme con esta idea es MUY importante que no nos olvidemos del singular de patata. Lo mejor.

En segunda posición, la medalla de plata se la lleva…


Claro, la pobre tradujo literalísimamente la palabra que usamos en la universidad para decir “casillero”: pigeonhole. Parece que estamos en Hogwarts pero no, prometo que no tengo ningún búho en la oficina. De todas formas, ¡qué raros son estos británicos! Yo ya me he acostumbrado y la digo sin pensarlo pero tengo que admitir que las primeras veces me daba tal vergüenza y me producía tal extrañeza que necesité unas semanas de adaptación.

Como medalla de bronce, se la concedo a la sinceridad porque oye, ya que tienes que hablar de ti, mejor decir siempre la verdad:


Sin contar los enormes errores de concordancia porque claro, como ella es una chica tiene la pelo negra y las ojos negras, creo que tiene un problema y es que no sabe qué pensar sobre su sobrepeso. Por eso no sabe si convencerse diciendo que estar sano significa estar un poco gordito o si le agobian, como a todos, esos kilitos de más.
Sin duda lo que más me gusta es que puso en práctica lo que les expliqué en clase sobre usar el diminutivo para no herir sentimientos y quedar de simpáticos: gordo: gordito, feo: feito, tonto: tontito y un amplio etcétera.

Luego, en otra categoría tenemos a los que me dejan sin palabras y realmente no sé qué pensar sobre ellos.
Tenían que hacer un ejercicio en el que explicaban el significado de las siguientes palabras o expresiones.
Para la a) tenían que definir “echarle una mano”: todo en orden.
Para la b) tenían que definir “imperceptible”: ¡¡¡¡¿Que QUÉ?!!!!
Para la c) tenían que definir “estrecha los lazos familiares”: vuelta al orden.


 ¿Grosero? ¿Audiencia adulto? ¡¿Pero qué exámenes se piensa que les ponemos?!

Por último y para acabar con buen sabor de boca, terminamos con los que me cuentan su vida en los finales de las redacciones. Aquí me encuentro de T-O-D-O.
Siempre pienso que qué aburrida era yo en la universidad, escribiendo frases formales creyéndome una persona seria y adulta.

En este caso, tenían que inventarse una oferta de trabajo y a continuación escribir una carta de presentación para solicitar el puesto. Obviamente siempre les digo que intenten ser lo más originales y creativos posibles. No quiero a un médico, a un abogado y menos a un profesor  :)

Este chico pensó en ser locutor en una emisora de radio sobre cocina y este fue su párrafo y su frase final:


Lo malo de decirles que sean creativos, es que luego te encuentras finales satánicos como este:


Me costó digerir lo de que la mala se hace un selfie con el cadáver, ¿de verdad que ahora los cuentos son así?

Por último, otros se sienten mal, confiesan lo inconfesable y a mí me dan mucha ternura:



(Me sentí incapaz de corregirle ese “los jóvenes como yo SOMOS idiotas”. Pobre… )

¡Y hasta aquí puedo leer! Dejo los otros muchos ejemplos para otra sesión de risa y desahogo. ¡Que disfrutéis mucho del merecido fin de semana! :)

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