TODO LO QUE ME ESTÁN ENSEÑANDO

¡Hola a todos!

Espero que hayáis tenido muy buen comienzo de semana aunque ya se sabe que los lunes no siempre son del todo buenos. El mío al menos no lo fue. Bueno, en parte sí porque me quedé en casa y en parte no porque me tuve que quedar haciendo compañía a mi gastroenterits. Me ha debido coger cariño y no se quiere separar de mí.

Hoy vengo a hablar de lo mucho que estoy aprendiendo con mis alumnos y de que no había sido del todo consciente hasta un “incidente” que tuve la semana pasada.
Resulta que al terminar una clase oral con los estudiantes que se fueron de Erasmus el año pasado, me quedé atónita, enfadada, triste y pensativa. Creo que en ese orden.

Lo que sucedió es que estuvimos hablando del reciclaje, de la contaminación y de ser vegetariano. Temas que en general ni me gustan ni me motivan nada. Pero en general no me entusiasman porque me provocan hartura. Siempre hablando de lo mismo, unos criticando a los otros por comer x y los otros por comer z y por reciclar poco y por reciclar en exceso y en fin, no tiene límite.
Pero lo que de verdad me molesta es que este tema SIEMPRE esté en una clase de lengua. Recuerdo que con 12 años ya estaba hablando de todo esto en la academia de inglés a la que iba. Vale, muy bien pero ¿por qué no hablar de la pobreza, del arte, de las organizaciones benéficas, de la educación o del ganchillo?

En fin, estaba yo tan contenta explicando y dibujando el efecto invernadero, cuando de repente me preguntan noséqué que no entiendo. Busco la palabra y no la encuentro. Todos comentan lo peligroso que es para el medioambiente y la cantidad de artículos que han leído al respecto. Uno me habla de informes y otro me habla del telediario.
Hasta que caigo y les digo ¡microplásticos! Pero entonces siguen y siguen con términos más y más específicos y es cuando me quedo atónita, totalmente en trance. Como cuando comes mucho y luego te quedas en Babia o como dicen aquí un “food coma”. Luego ya me enfado conmigo misma por no haberme preparado la clase mejor (consejo para mí misma: nunca vas a abarcar todo). Después me entristece pensar que se han debido hacer a la idea de que ni tengo suficiente vocabulario en inglés ni soy buena traductora ni me gusta el medioambiente. Por último, vuelvo a mi despacho y es cuando me quedo pensando… ¡cuánto se aprende con ellos!

Y así de golpe me vienen mil historias a la cabeza de alumnos que me han enseñado mucho, sobre su cultura, sobre su familia, sobre su vida y sobre ellos. Y aquí os dejo algunos ejemplos:

Recuerdo un día que hablábamos de cosas que hacían de forma distinta en sus países. Una chica, que me tiene maravillada por la estupendísima actitud que tiene siempre y por quitarse las botas de agua en mitad de clase, me dijo que le parecía raro hablar con alguien cuando estás comiendo. Yo pensé que se refería a hablar con la boca abierta pero ¡no! Se refería a que en su país, Finlandia, lo normal es no hablar para disfrutar de la comida. Yo me reía mucho pensando en las infinitas comidas que terminan en sobre mesa por lo mucho que tienes que hablar y ponerte al día con amigos y me imaginaba a mí misma catando unas gambas a la gabardina como si fuera chef de un restaurante Michelín.



Otro día una alumna comentó en clase que ella prefiere no comprar ropa y reutilizar la que llevaba su madre antiguamente o comprarla de segunda mano. Ella (y supongo que su madre) es muy hippie, de esas rubias con pelo larguííísmo y un estilazo que te mueres. De hecho creo que a veces se me nota que estoy mirando embobada el modelito que lleva, de esos que jamás de los jamases te quedarían bien a ti. Bueno, a mí desde luego no.
El caso es que me hizo darme cuenta de lo mucho que me gusta ir de compras y de lo poco que necesito comprarme más ropa, así que mamá, estate preparada porque te voy a robar el armario entero.

Luego hay alumnos que de repente te sorprenden y mientras practicamos el futuro te dicen como quien no quiere la cosa “este fin de semana voy a tocar la gaita en la calle” o “esta semana no vendré a clase porque tengo que actuar en un teatro”. Ya sé que es normal que tengan vida aparte de la uni pero ¿tocar en la calle!, ¿qué eres actor! Efectivamente, al cabo de unas semanas me encontré al primer alumno por la calle, tocando y pidiendo con una falda escocesa y un frío de morirse. Le hice un video que ahora me pongo para alegrarme los días de bajón.
Al segundo alumno le fui a ver actuar este fin de semana. Me encantó ir a verle, ¡cómo canta y cómo actúa! Fue un musical divertidísimo en un teatro pequeño pero con unos actores increíbles. Casi me muero de la vergüenza cuando se me acerca una señora mayor, se me presenta y me dice muy orgullosa que es la abuela. Me da las gracias por venir y me cuenta que su nieto es un gran actor y que lo lleva haciendo desde pequeñito (señalando con la mano la estatura de un niño de 6 años; gesto internacional donde los haya).

Y la última historia que os cuento hoy, la he dejado para el final porque me parece la más bonita. Sí, yo soy de las que se dejan el trocito más rico para el final.
Hace unos meses, dando clase a los alumnos más mayores sobre modelos a seguir en la vida, se abrieron tanto que me dejaron sin palabras. Una está atenta a los errores gramaticales y esto nunca se espera.
Un chico, que normalmente siempre relata lo rebelde y pasota que ha sido años atrás, nos confiesa de repente que “va a sonar un poco cursi” pero que desde hace muchos años tiene un cuaderno donde va apuntando hechos o frases que haya dicho gente ya sea conocida o no, ya sea hombre o mujer, ya sea mayor o niño, ya sea de una raza o de otra, que le hayan impactado y tengan una repercusión en su vida.
No me acuerdo exactamente del ejemplo que daba pero dijo que tenía apuntada la frase de un señor que siempre intentaba ayudar a los demás y había sido muy bueno pero luego pasados los años y por circunstancias de la vida se había convertido en una persona totalmente distinta y hasta le tuvieron que meter en la cárcel.
Mi alumno decía que hay que quedarse con los mejores momentos de cada una de las personas y no solo elegir si quedarse con la totalidad de una persona o no. En primer lugar porque es el camino rápido y no se puede juzgar a una persona como si de un bloque se tratase y en segundo lugar, porque esto nos enseña a que en la vida se aprende de absolutamente todo.
Yo desde luego aprendí mucho ese día con él.


¡Que tengáis muy buen resto de semana!

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