INICIOS
Hoy, echando un ojo a mi carpeta de “cosas divertidas de clase” me he encontrado
con unas cuantas joyitas que me gustaría compartir con vosotros. No solo porque
te sacan una sonrisa sino porque es importante ser consciente de la importancia
de cometer errores cuando se estudia una lengua. Suelen ser absurdos,
divertidos y sin sentido pero gracias a ellos, se aprende enseguida. Desde
luego, no tienen desperdicio.
Estos diamantes en bruto son de estudiantes de primer año, de los
principiantes, los cuales parten de cero y cuando digo cero es un cero patatero
porque muchos ni tan siquiera han estudiado un idioma antes.
No sabéis lo privilegiados que somos los españoles por aprender un idioma
en el colegio. Vale, quizás el nivel con el que terminamos no sea lo que se
dice alto y vale, la mayoría nos pasamos año tras año repasado los verbos
irregulares en inglés pero las bases las tenemos. Y si no, ya lo veréis en los
siguientes ejemplos:
El día que aprendieron los nombres de los países y las nacionalidades (o
bueno, una mezcla de todo):
Este con dibujos y aclaraciones de todo tipo:
Cuando estás corrigiendo y te sorprendes a ti misma de lo bien escrito que
está hasta que llegas a la última línea y sueltas una carcajada ENORME:
Pero ¡cuidado! La perfeccionista sabía lo que decía. Como bien define la
RAE “pololo” es una palabra usada en
Bolivia y Chile para designar a la “persona que mantiene con otra una relación
afectiva menos formal que el noviazgo”.
En cambio, hay algunos que requieren tal seriedad y suponen tal gravedad que
te hacen reunirte con el alumno para pedir explicaciones.
- Hola. Mira quería hablarte sobre tus deberes. No sé si es un mensaje subliminal pero estoy un poco preocupada. ¿Qué quieres decir con esa última frase?
- Ah, no sé, ya se me ha olvidado.
- Es que aquí pone que tus padres te pegan en casa.
- JAJAJAJAJA. No, creo que quería decir que hacía calor en casa. (Pegar-hit-heat).
(Sí, la alumna era disléxica.)
Y por último tenemos a los incomprendidos. A los que no sé sabe qué les
pasa por la cabeza. Aunque yo siempre me imagino una carretera larguísima en la que las
palabras van pasando velozmente de un lado a otro sin control hasta que el
alumno atrapa algunas cuantas y las pone unas seguidas de otras con un punto al
final:
Espero que esto os haya hecho ver que no sois tan malos en ese idioma que
lleváis aprendiendo durante años y que os haya sacado una sonrisa :)
Como terminaba la última redacción, “gracias amigo!”.





Lo de "Me han pegado en mi casa!" me ha matado xDDD
ResponderEliminarMe alegro mucho de que te guste, Sandra :) ¡La verdad es que yo me asusté bastante!
EliminarJajajajaja me parto! Sé que te dije hace semanas que me metía ya de ya a leerte, pero ha sido hoy cuando me he acordado y aunque me he leído todito (ya te daré unos conocimientos básicos de primeros auxilios para profes en apuros) esta última entrada me ha encantado! Y me ha recordado más de algún momento que vivo día a día en mi casa jaja. Lo pasas tu mal trabajando ehh!!
ResponderEliminar¡Muchas gracias, amiga! Por leerme todo todito, por comentar y sobre todo por ese cursillo que me vas a dar :) Espero que disfrutes tanto como yo esos momentos cómicos que a ti también te suceden día a día. Un beso grande.
Eliminar